】NUEVA YORK -- En 1982, el periódico Christian Science Monitor publicó en su edición de febrero un artículo titulado "China: ¿Puede un sistema comunista reformarse?"
El público general en Occidente, incluida Barbara Slavin, por aquel entonces una joven corresponsal en Beijing para la revista The Economist, se preguntaba en aquella época qué pasaría o podría pasar en esta antigua civilización con la mayor población del mundo.
Slavin fue corresponsal en Beijing entre los años 1982 y 1984, cuando China, para muchos occidentales, sólo entreabría sus puertas y seguía siendo un misterio para Occidente.
Slavin, actualmente subeditora gerente de The Washington Times, admitió en una reciente entrevista con Xinhua que nunca se había imaginado que podrían darse cambios de esta magnitud en un país relativamente cerrado, que se ha convertido en la actualidad en la tercera mayor economía del mundo.
Cuando volvió a China en 1997, se quedó "asombrada por los cambios", afirmó Slavin.
La periodista atribuyó los cambios a la decisión tomada por el gobierno chino de implantar la política de reformas y apertura, comenzando por el sector agrícola.
Esta política "descubrió la capacidad competitiva de los chinos," afirmó Slavin.
"La política de reformas y apertura fomentó que los chinos sacasen a la luz sus iniciativas individuales", aseguró.
"Recuerdo haber escrito un artículo sobre el sistema de responsabilidades, que supuso la mayor contribución de Deng Xiaoping al sistema agrícola de este país, por el cual se permitía a los agricultores tomar decisiones sobre qué querían plantar, qué excedentes querían mantener y cómo querían tratar la tierra, con lo que la tierra les pertenecía a ellos y no al estado," declaró.
Este sistema de responsabilidad se implantó en primer lugar en el sector agrícola en 1981 y se extendió más tarde a otros sectores de la economía. Por este sistema, se hacía responsable a los gestores de los beneficios y pérdidas de las empresas.
Este sistema sustituyó parcialmente al método de distribución igualitaria, en el que el estado asumía todos los beneficios y las pérdidas.
"Fue realmente importante para descubrir el potencial de los chinos," manifestó Slavin, añadiendo que "el resto vino después, incluida la reforma del sector manufacturero."
"La clave fue descubrir el potencial del país," enfatizó.
Desde su partida de China, Slavin no volvió a visitar el país hasta 1997, cuando pasó por Beijing de camino hacia
Desde ese año, ha visitado China varias veces como periodista diplomática con los secretarios de Estado de Estados Unidos.
Slavin afirma que piensa en los cambios en China en "términos de políticas estratégicas y de relaciones exteriores" cuando se le pregunta sobre su opinión sobre el crecimiento de China.
Hay gente en Occidente a la que le preocupa el rápido crecimiento de China", declaró. "Creo que en general es una cosa buena. Si el pueblo chino está mejor ahora, China se convertirá en un país más importante en cuanto a política exterior se refiere, y tendrá más razones para tener un papel mayor en el panorama internacional", concluyó.