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Texto íntegro del registro de derechos humanos de EEUU en 2007

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Publishing Date: 2008-3-14 8:46:09

BEIJING -- A continuación presentamos el texto íntegro del Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en  2007, publicado hoy en esta capital por la Oficina de Información  del Consejo de Estado, el gabinete de China: 

     Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en 2007 

     Por la Oficina de Información del Consejo de Estado de la  República Popular China 

     El 11 de marzo de 2008, el Departamento de Estado de Estados  Unidos publicó sus Informes por Países sobre Prácticas de Derechos Humanos correspondientes a 2007. Como en años anteriores, el  Departamento de Estado lanzó acusaciones infundadas contra la  situación de los derechos humanos en más de 190 países y regiones, incluida China, pero eludió referirse a las violaciones de los  derechos humanos en su propio país. Para ayudar a que los pueblos  de todo el mundo puedan lograr un mejor entendimiento de la  situación real de los derechos humanos en Estados Unidos y urgir a este país reflexionar sobre sus propias cuestiones, publicamos el  Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en 2007. 

     I. Sobre el derecho a la vida, la propiedad y la seguridad  personal  

     El aumento de la violencia criminal en Estados Unidos supone  una grave amenaza para la vida, la propiedad y la seguridad  personal de su pueblo. 

     El Buró Federal de Investigación (FBI) de Estados Unidos  informó en septiembre de 2007 que durante 2006 se produjeron 1,41  millones de delitos violentos en Estados Unidos, cifra que supone  un aumento del 1,9% respecto al año anterior. Las estadísticas  dadas a conocer por el FBI muestran que en 2006, el número de  asesinatos y homicidios involuntarios en Estados Unidos se  incrementó en un 1,8%, mientras que el número de robos creció un 7, 2% (FBI: Release its 2006 Crime Statistics, FBI, http://www.fbi. gov/pressre1/pressre107/cius092407.htm). En ese mismo año, los  residentes estadounidenses de 12 años de edad o mayores  experimentaron 25 millones de delitos violentos y robos, lo que  suponía 24,6 delitos violentos por cada 1.000 personas de este  grupo de edad y 159,5 delitos contra la propiedad por cada 1.000  hogares. Un total de 26 de cada 1.000 varones del mismo grupo de  edad fueron objeto de crímenes violentos, mientras que se  registraron 23 víctimas por cada 1.000 mujeres. La cifra de los  afectados se situó en 33 por cada 1.000 ciudadanos afroamericanos, más alta que los 23 por cada 1.000 habitantes de raza blanca ( Criminal Victimization 2006, Departamento de Justicia de Estados  Unidos, http://www.ojp.usdoj.gov/bjs). En Estados Unidos, se  cometió un crimen violento cada 22,2 segundos, un asesinato cada  30,9 minutos, una violación sexual cada 5,7 minutos, un robo cada  1,2 minutos, y un asalto con daños físicos cada 36,6 segundos (FBI Release its 2006 Crime Statistics, FBI, http://www.fbi.gov/ pressre1/pressre107/cius092407.htm).

     Un estudio realizado por el Foro de Investigación sobre  Ejecución policial en 163 ciudades de Estados Unidos muestra que  el 65% de ellas registró un incremento o ningún cambio en los  índices de homicidios durante el primer semestre de 2007. Al mismo tiempo, el 41,9% de las ciudades sufrió un incremento o ningún  cambio en el número de asaltos agravados, mientras el porcentaje  fue del 55,6% de las ciudades en materia de los índices de robos ( Survey Shows Shift in Violence, USA Today, 12 de octubre de 2007). En Nueva Orleans se produjeron 209 asesinatos en 2007, cifra que  suponía un aumento del 30% respecto al año anterior (New Orleans  Homicides up 30% Over' 06 Level, USA Today, 3 de enero de 2008).  En Washington D.C. se registraron 181 homicidios en 2007, con un  incremento del 7% en comparación con el año anterior (Killings in  D.C. up After Long Dip, The Washington Post, 1 de enero de 2008).  En Baltimore el número de homicidios se situó en los 282 en 2007 ( City Marks First'08 Slaying, The Baltimore Sun, 2 de enero de 2008) , mientras en Nueva York se cometieron 428 asesinatos en los  primeros 11 meses de 2007 (City Homicides Still Droping, to Under  500, The New York Times, 23 de noviembre de 2007). Entre enero y  septiembre, en Chicago se cometieron 119.553 delitos criminales,  incluidos 341 asesinatos y 11.097 robos (Departamento de Policía  de Chicago, http://www.egov.cityofchicago.org). De enero a  noviembre, 737 personas fueron asesinadas en Los Angeles, cifra  que suponía que dos personas murieron cada día por esta causa ( World Daily, 4 de diciembre de 2007). En Detroit, el creciente  número de crímenes violentos obligó a muchos residentes a  trasladarse a otros lugares, y las estadísticas del Buró de Censos mostraron que la población de la ciudad ha disminuido en cerca de  un millón de habitantes desde 1950 (Study: Detroit Most Dangerous  City, Associated Press, 18 de noviembre de 2007). 

     Estados Unidos cuenta con el mayor número de armas de propiedad privada del mundo. Las frecuentes violencias con armas de fuego  han provocado serias amenazas para la vida de los ciudadanos y la  seguridad de sus propiedades. Se estima que hay 250 millones de  armas de fuego de propiedad privada en el país norteamericano, lo  que significa que casi todos los ciudadanos estadounidenses,  incluso los ex criminales con antecedentes por delitos graves y  los menores, poseen armas. La agencia Associated Press (AP)  informó el 29 de enero de 2007 de que alrededor de 410.000  residentes de Florida tenían licencia para llevar un arma  legalmente escondida, entre ellos, se incluían 1.400 personas que  habían sido declaradas culpables o estaban a la espera de  sentencia firme por causas relacionadas con crímenes mayores,  debido a lagunas jurídicas, errores judiciales y falta de  comunicación entre las autoridades.

     En Estados Unidos, alrededor de 30.000 personas fallecen por  heridas causadas de bala cada año (Update 2-Senate Passes Gun Bill in Response to Rampage, Reuters, 19 de diciembre de 2007). El  periódico USA Today informó el 5 de diciembre de 2007 que los  asesinatos con armas de fuego se incrementaron en un 13% desde el  año 2002. Se estima que el 25% de todos los crímenes violentos  fueron cometidos por asaltantes que portaban armas de fuego. La  presencia de estas armas estaba involucrada en el 9% de los  incidentes (Criminal Victimization 2006, Departamento de Justicia  de Estados Unidos, http://www.ojp.usdoj.gov/bjs). Según un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos en diciembre de  2007, de los estudiantes con edades entre 12 y 18 años, unos 1,5  millones fueron víctimas de delitos cometidos en las instalaciones educativas en 2005. En el mismo año, el 8% de los estudiantes de  los cursos 9-12 afirmaron haber sido amenazados o heridos por  portadores de armas durante los 12 meses anteriores. Desde el 1 de julio de 2005 al 30 de junio de 2006, entre los jóvenes de entre 5 y 18 años de edad se registraron 17 muertes violentas vinculadas  con la escuela (Indicators of School Crime and Safety 2007,  Departamento de Justicia de Estados Unidos, http://www.ojp.usdoj. gov/bjs). El 16 de abril de 2007, en la Universidad de Tecnología  de Virginia se produjo uno de los tiroteos más sangrientos de la  historia moderna de Estados Unidos con un total de 33 fallecidos y otras más de 30 personas heridas (AFP, 17 de abril de 2007). El 12 de febrero de 2007, dos tiroteos distintos en Salt Lake City y  Filadelfia dejaron un saldo de ocho personas muertas y otras  varias heridas (AP, 13 de febrero de 2007). El 9 de junio en  Delevan de Wisconsin, un hombre asesinó con arma de juego a cuatro adultos y dos niños (Chicago Tribune, 11 de junio de 2007). El 31  de octubre, una mujer embarazada de 38 años de edad fue alcanzada  por el intercambio de disparos entre bandas criminales cuando  regresaba a su casa con sus dos hijos después de haber celebrado  la noche de Halloween. En el incidente, recibió un balazo en la  cabeza y murió como consecuencia de las heridas (Chicago Tribune,  2 de noviembre de 2007). El 5 de diciembre, un hombre abrió fuego  contra los clientes de un centro comercial en Omaha de Nebraska,  matando a ocho personas e hiriendo a otras cinco, y se suicidó  posteriormente (AP, 5 de diciembre de 2007). El 7 de diciembre, se registraron tres tiroteos en San José, entonces considerada la  ciudad "más segura" en Estados Unidos. Cuatro personas murieron  por heridas de bala en esta ciudad en menos de un mes (Ming Pao, 9 de diciembre de 2007). El 9 del mismo mes, dos tiroteos en  iglesias dejaron un saldo de cinco personas muertas y otras cinco  heridas en Colorado (Reuters, 9 de diciembre de 2007). En los días 24 y 25 de diciembre, al menos nueve personas fueron asesinadas en diversos incidentes relacionados con el uso de armas de fuego en  la ciudad de Nueva York (http://www.chinesenewsnet.com, 26 de  diciembre de 2007). Al día siguiente, se encontraron los cuerpos  sin vida de seis personas con heridas de bala en un edificio  residencial en el este de Seattle (hEn Estados Unidos, los abusos de poder por parte de los  departamentos judiciales y policiales han dado lugar a graves  violaciones de las libertades y los derechos de sus ciudadanos. 

     Los casos en los que las autoridades encargadas de la  aplicación de la ley vulneraron los derechos civiles de las  víctimas aumentaron en un 25% desde el año fiscal 2001 a 2007  respecto a los siete años anteriores, según estadísticas del  Departamento de Justicia de Estados Unidos (Police Brutality Cases up 25%; Union Worried Over Dip in Hiring Standards, USA Today, 18  de diciembre de 2007). El promedio nacional de quejas de  ciudadanos por abusos perpetrados por los departamentos policiales es de 9,5 por cada 100 funcionarios de plantilla (The New York  Times, 14 de noviembre de 2007). Sin embargo, la mayoría de los  oficiales encargados de la aplicación de la ley que habían sido  acusados de brutalidad policial no fueron finalmente procesados.  Desde mayo de 2001 a junio de 2006, un total de 2.451 agentes  policiales de Chicago recibieron entre 4 y 10 quejas cada uno y  662 de ellos afrontaron más de 10 reclamaciones, pero sólo 22  fueron sancionados. Además, algunos agentes llegaron a acumular  más de 50 demandas por abuso policial pero nunca se les aplicó  ninguna medida disciplinaria (The Chicago Police Department's  Broken System, Universidad de Chicago, http://www.law.chicago.edu). El 17 de agosto de 2006, una residente de 52 años de edad de  Chicago llamada Dolores Robare estuvo a punto de ser atropellada  por un coche de policía que se desplazaba a gran velocidad cuando  ella cruzaba la calle. Los agentes la obligaron a detenerse y le  exigieron que mostrara su tarjeta de identificación. Cuando les  preguntó por qué estaban tardando tanto en comprobarla, fue  brutalmente golpeada por los polícías (The Chicago Tribune, 1 de  mayo de 2007). El 15 de diciembre de 2006, cuatro hombres de  negocios fueron apaleados en un bar por seis agentes policiales  fuera de servicio sin ninguna razón aparente (The Chicago Tribune, 9 de junio de 2007). El 3 de agoso, un ciudadano afroamericano de  42 años de edad, Geffrey Johnson, fue asesinado en su casa por la  policía con un Taser (arma que realiza descargas eléctricas). El 6 de agosto, un joven negro de 18 años, Aaron Harrison, fue  disparado por la espalda por un policía que le perseguía y murió  como consecuencia de las heridas (The Chicago Tribune, 9 de agosto de 2007). El 1 de mayo cuando inmigrantes latinoamericanos  participaban en una campaña por la defensa de los derechos de los  inmigrantes ilegales en el Parque MacArthur en el centro de Los  Angeles, varios agentes policiales aporrearon en un abuso de poder tanto a manifestantes como a periodistas, y les dispararon con  balas de goma (The Los Angeles Times, 9 de octubre de 2007). El 12 de noviembre, cinco agentes del orden realizaron 20 disparos de  bala contra un joven de 18 años, Khiel Coppin, de los que ocho  alcanzaron su cuerpo, frente a su vivienda, después de confundir  un peine que tenía en la mano con una pistola (The China Press,  Nueva York,19 de noviembre de 2007). De acuerdo con un informe  publicado en octubre de 2007 por el Departamento de Justicia de  Estados Unidos, en 47 estados y el Distrito de Columbia, 2.002  personas fallecieron durante el proceso de arresto desde 2003 a  2005, entre ellos, 1.095, o el 55 por ciento, resultaron muertos  por disparos de policías locales o estatales (Death in Custody  Statistical Tables, Departamento de Justicia de Estados Unidos,  http://www.ojp.usdoj.gov/bjs). 

     Estados Unidos cuenta con el mayor número de presos en el mundo y tiene la tasa más alta en la proporción presos-población del  planeta. El 5 de diciembre de 2007, un reportaje de la agencia de  noticias española EFE citó estadísticas del Departamento de  Justicia de Estados Unidos que mostraban que el número de reclusos en las cárceles del país norteamericano aumentó en un 500% durante los últimos 30 años. A finales de 2006, había 2,26 millones de  internos en las prisiones de Estados Unidos, un incremento del 2,8% respecto al año anterior. Esta cantidad es la más alta de los  últimos seis años. La población del país norteamericano sólo  suponía el 5% de la del planeta, pero su población presa  representaba el 25% del total mundial. Había 751 reclusos por cada 100.000 ciudadanos estadounidenses, muy por encima de las tasas de otros países occidentales (EFE, 5 de diciembre de 2007). El 96% de los presidiarios estaba cumpliendo penas de más de un año, lo que  suponía que casi uno por cada 200 ciudadano estadounidenses  estaban cumpliendo este tipo de sentencias (Prisoners In 2006,  Departamento de Justicia de Estados Unidos, http://www.ofp.usdoj. gob/bjs). Desde los ataques del 11 de septiembre, la tasa de  reencarcelamiento ha venido creciendo en Estados Unidos. Según las estadísticas, cerca de dos tercios de la población presa  cometerían un segundo delito en un período de tres años después de su puesta en libertad. Dos de cada tres presos volverían a ser  detenidos después de haber conseguido su libertad y el 40% de  ellos entraría en la cárcel de nuevo.

     Los abusos en las prisiones estadounidenses son también  corrientes. De acuerdo con un informe publicado por el  Departamento de Justicia de Estados Unidos en diciembre de 2007,  un número estimado de 60.500 reclusos, o el 4,5% de los presos en  cárceles estatales y federales, sufrieron uno o más ataques  sexuales. El 2,9% informó haber sufrido incidentes en los que  había estado involucrado el personal de las instalaciones  penitenciarias, mientras el 0,5% afirmó haber sido atacado  sexualmente por otros presos y por el personal penitenciario, y el 0,8% resultó herido como resultado de agresiones sexuales (Sexual  Victimization in the State and Federal Prisons Reported by Inmates, Departamento de Justicia de Estados Unidos, http://www.ojp.usdoj. gov/bjs). El gobierno de Estados Unidos reconoció en un informe  publicado el 16 de enero de 2007 que inmigrantes ilegales  sospechosos fueron maltratados en cinco prisiones, lo que supone  una violación del principio de custodia humanitaria (The  Washington Post, 17 de enero de 2007). The Washington Post publicó el 17 de diciembre de 2007 que jóvenes encarcelados en una prisión juvenil de West Texas fueron agredidos sexualmente o apaleados y  se les negó el acceso a tratamiento médico. A quienes informaron  sobre el crimen se les aplicó una dura venganza, y la situación no había mejorado meses después de que el escándalo fuera revelado ( Dad Dismissed Prison Reform, The Washington Times, 17 de diciembre de 2007). En enero de 2008, siete presos de la cárcel del estado  de Georgia presentaron una demanda colectiva en la que acusaban a  los guardias y otros funcionarios del centro de haber cometido  abusos y torturas contra ellos entre octubre de 2005 y agosto de  2007, incluyendo prácticas tales como golpearles con bastones  policiales y "guantes de pelea" especiales de piel negra, y hacer  chocar sus cabezas contra la pared. Las informaciones de los  medios de comunicación indicaban que cerca de 40 encarcelados en  las prisiones de Georgia habían presentado quejas por casos  similares, en los cuales los guardias presuntamente ataban a los  presos desnudos a camas o sillas de hierro, negándoles el acceso a comida, agua o baño durante un período de hasta 48 horas, y  provocando la muerte de dos presos (International Herald Tribune,  8 de enero de 2008). Los guardias en las prisiones de Estados  Unidos usan regularmente pistolas Taser. De acuerdo con un informe de 2007 de Amnistía Internacional, 230 ciudadanos estadounidenses  murieron por el uso de este tipo de armas desde 2001. En julio de  2006, una prisión en el condado de Garfield, Colorado, fue acusada de utilizar regularmente estas pistolas o pulverizadores de  pimienta contra los presos, y de atarles después a sillas en  posturas extrañas durante varias horas. En agosto, un preso  llamado Raul Gallegos-Reyes fue amarrado a una silla por los  guardias de la cárcel del condado de Arapahoe de Colorado por  gritar y golpear la puerta de su celda. Murió después de haber  sido atacado repetidamente por los guardias con un Taser. 

     Los prisioneros estadounidenses mueren con frecuencia de la  infección de VIH/SIDA o una inadecuada atención médica. Un informe dado a conocer por el Departamento de Justicia de Estados Unidos  en septiembre de 2007 señalaba que había 22.480 encarcelados en  prisiones estatales y federales que eran portadores del VIH o  enfermos confirmados de SIDA a finales de 2005, entre ellos un  total de 5.620 presos se confirmó que habían desarrollado la  enfermedad del SIDA. Durante 2005, un número estimado de 176  reclusos estatales y 27 federales murieron por causas relacionadas con SIDA (HIV in Prisons 2005, Departamento de Justicia de Estados Unidos, http://www.ojp.usdoj/bjs). De acuerdo con una información  de Los Angeles Times del 20 de septiembre de 2007, se registraron  426 casos de muerte en las prisiones de Cailfornia en 2006 debido  a un tratamiento médico tardío. De ellos, 18 fallecimientos fueron considerados como "evitables" y otros 48 como "posiblemente  evitables". El 14 de abril de 2007, un recluso diabético de 41  años de edad, Rodolfo Ramos, murió después de haber sido  abandonado solo y cubierto por sus propias heces durante una  semana. Los funcionarios de la prisión no le proporcionaron  tratamiento médico pese a conocer su condición (AP, 27 de abril de 2007). 

     La justicia del sistema judicial de Estados Unidos está cada  vez más en entredicho. Varios estudios muestran que desde la  primera exoneración por ADN en 1989, ha habido 209 casos en los  que se ha podido demostrar la inocencia de presos en el país  norteamericano por estas pruebas. El promedio de duración del  tiempo que han servido estos presos exonerados en cárcel es de 12  años. La edad media en el momento de su condena era de 26 años, y  15 de los exonerados a través de pruebas de ADN pasaron un tiempo  en la fila de la muerte (Facts on Post-Conviction DNA Exonerations, Innocence Project, http://www.innocentproject.com). La agencia AP  informó el 3 de enero de 2008 que Charles Chatman de Texas fue  probado inocente por ls prueba de ADN después de haber pasado 26  años en prisión. En 1981, había sido sentenciado a 99 años de  cárcel después de ser declarado culpable de haber cometido graves  ataques sexuales. Fue el decimoquinto preso exonerado por la  prueba de ADN en Dalas desde 2001 (Texas Man Exonerated by DNA  After 26 Years, AP, 3 de enero de 2008).

ttp://www.chinesenewsnet.com,  27 de diciembre de 2007).

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